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9 de agosto de 2017

Un mundo mejor es posible (43) 'I am not your negro': la lucha de los afroamericanos por los derechos civiles


"No hay un país en la historia mundial en el que el racismo haya tenido un papel tan importante y durante tanto tiempo como en los Estados Unidos. El problema de la «barrera racial» o «color line» todavía existe… ¿Cómo empezó? […] En las colonias inglesas la esclavitud pasó a ser rápidamente una institución estable, la relación laboral normal entre negros y blancos. Junto a ellas se desarrolló ese sentimiento racial especial –sea odio, menosprecio, piedad o paternalismo– que acompañaría la posición inferior de los negros en América durante los 350 años siguientes –esa combinación de rango inferior y pensamiento peyorativo que llamamos 'racismo' (...) La comprensión de esta relación entre lo estructural –'relación laboral', 'rango inferior'– y lo ideológico –'odio, menosprecio, piedad, paternalismo'– es imprescindible para entender por qué EEUU tiene el triste privilegio de encabezar el ranking de racismo en la historia mundial." Howard Zinn, historiador estadounidense.

Con la irrupción electoral de Donald Trump y tras los múltiples atropellos policiales en los últimos años principalmente sobre negros y latinos, en Estados Unidos ha salido a flote una terrible situación que se extiende a lo largo y ancho del país: el odio racial. Un odio que se ampara en la asimetría del sistema, en la falta de oportunidades de los más pobres y vulnerables, que suelen ser las comunidades afroamericanas.

Lo cierto es que las diferencias de clase y de raza siguen siendo enormes aunque la elección presidencial por dos veces de Barack Obama pudiera habernos hecho creer que Estados Unidos podría vencer esta lacra que arrastra desde su fundación como nación. De hecho, el racismo fue probablemente el conflicto interno más serio al que se enfrentó la Administración Obama en sus años ocho años de gobierno. Un presidente afroamericano que llegó al poder e hizo visible la lucha de sus pares, una lucha que con la llegada de Trump parece arreciar.

Es esta pues una realidad que, a pesar de los indudables avances conseguidos, sigue cruelmente vigente como relata de manera contundente el documental que hoy presentamos, 'I am not your negro'. Un film que nos muestra la lucha de los afroamericanos en la conquista de los derechos civiles con toda su crudeza y en el que lo más terrible es, precisamente, comprobar que la situación de los afroamericanos sigue irresuelta, que la desigualdad y violencia policial sigue cobrándose víctimas entre ellos todos los días.

'I Am Not Your Negro' parte de 'Remember This House', un libro inacabado del escritor, poeta y pensador estadounidense James Baldwin (1924-1987), un acérrimo defensor de los derechos civiles. Extractos de este manuscrito y las cartas que envió a su editor, Jay Acton, articulan el pensamiento de Baldwin (entonado por la voz de Samuel L. Jackson) que es el eje central de este documental dirigido por el director haitiano Raoul Peck en 2016, aunque el filme también recupera varias de las intervenciones del autor en directo en la televisión o en todo tipo de foros públicos.

Baldwin mantuvo amistad y correspondencia con los principales líderes del movimiento y Peck utiliza su documental para relatar estas memorias inconclusas que recuerdan a tres de ellos, asesinados todos antes de cumplir los 40 años: Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther KingBaldwin se sentía como una suerte de testigo de estos acontecimientos que estaban marcando la historia y así reivindica a los tres personajes, aunque también muestre las diferencias dialécticas entre ellos. 

En 'I Am Not Your Negro' Baldwin descarga toda su razón, toda su ira para denunciar la persistencia de la discriminación racial en el sistema a pesar de la abolición de la esclavitud, incluso el papel que han tenido el cine y la publicidad en la perpetuación de estereotipos y prejuicios en la sociedad estadounidense mientras nos invita a hacer un repaso por la más doliente historia de los afroamericanos, que aunque a algunos moleste, también es la de Estados Unidos.



Una guerra en marcha

El País - Jordi Costa

El rostro maquillado, blanco y sublimado en refulgente Eastman Color de Doris Day se encadena con la imagen de una mujer afroamericana ahorcada en una de las decisiones formales más agresivas de I Am Not Your Negro, documental del haitiano Raoul Peck que revive las palabras del escritor James Baldwin, creando constantes puentes entre la carga de culpa del pasado americano y un crispado presente de cuestiones no resueltas. Siguiendo los preceptos del montaje dialéctico, la unión de esas dos imágenes –Doris Day + esa víctima anónima- se convierte en conciso diagnóstico del estado de la cuestión (racial) en una nación americana que acaba de dar legitimidad electoral a inéditas inflexiones de la intolerancia: la América blanca es un rostro edulcorado y elevado a la condición de icono (icono de una religión donde el credo es el mercado y la supremacía racial, su correspondiente deriva integrista); la América negra es un cuerpo sin nombre colgado de una soga. El documental tiene espíritu de grito urgente y la dinamo que lo propulsa es el mismo imperativo de supervivencia que, en nuestro entorno inmediato, mueve la lucha feminista contra la violencia de género: algo tan básico y tremendo como ese “¡Nos matan!” que nada tiene de metafórico.

Mataron a Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther King… y, a día de hoy, la violencia policial sigue cobrándose víctimas. Peck, que fue ministro de Cultura en Haití y lleva años volcando su pensamiento activista en una obra cinematográfica acentuadamente politizada –su último trabajo de ficción aborda la juventud de Karl Marx-, parte del manuscrito inacabado de Remember this House, la obra que James Baldwin quiso consagrar a la memoria de sus amigos asesinados –Evers, Malcolm X y Luther King- en el contexto de la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana.


La voz de Samuel L. Jackson rescata las furiosas palabras de Baldwin, mientras el implacable trabajo de montaje de Alexandra Strauss abole toda distancia temporal entre el entonces y el ahora. Los informes del FBI sobre Baldwin dejan claro el subtexto del asunto: esto no es un pulso, es una guerra.

7 de agosto de 2017

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (64) Cuando dos mundos chocan


El cinco de junio de 2009 el sereno aire de Bagua, una región en la selva norte del Perú, se tiñó de tragedia. Allí, en medio de aquel paradisiaco escenario el choque entre policías y manifestantes de pueblos amazónicos dejó como saldo 33 muertos y un policía desaparecido. Pero también dejó a la nación peruana dividida por las manipulaciones del poder político y empresarial, por los efectos nocivos de la utilización de los recursos de la Amazonía y la afectación de los derechos colectivos de los pueblos indígenas que la habitan. Otra lucha de poder con la Naturaleza como excusa, otro desastre ecológico producido por la búsqueda de petróleo en los bosques, otra manifestación más de la célebre 'maldición de los recursos'.

En ese año, en el segundo mandato de Alan García y en el marco del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos, el gobierno peruano había aprobado decretos que permitieron el ingreso de empresas transnacionales en la región para realizar prospecciones en busca de petróleo, como era de prever, que causaron graves destrozos en las tierras de los indígenas de las etnias awajún y wampi. Todo esto se hizo sin haberlos consultado como rezaba (aún lo hace) la Constitución peruana. 

Alan García y su ministra del Interior Mercedes Cabanillas azuzaron a la opinión pública peruana contra los indígenas y sus políticas sobre los territorios y recursos amazónicos desembocaron en un largo conflicto con los pueblos indígenas en el que perdieron la vida al menos 33 personas, entre nativos y policías.

La mala gestión gubernamental y la incapacidad del congreso para enfrentar ese conflicto llevaron a una violenta intervención policial en algunos lugares de la Amazonia peruana que fue contestada por los indígenas con la muerte de algunos policías y el secuestro (y posterior asesinato) de un mediador gubernamental. Una situación límite que convirtió aquellos días en un icono de la violencia y la apropiación de los recursos naturales de la zona y que a su vez colocó en una nueva visibilidad a las organizaciones de los pueblos indígenas y sus dirigentes, como Alberto Pizango, uno de los principales protagonistas en toda esta historia.

El Choque de Dos Mundos

El documental que hoy presentamos, 'Cuando Dos Mundos chocan' (When two worlds collide) muestra desde dentro el inicio, desarrollo y desenlace del conflicto. En 2007 los documentalistas Heidi Brandenburg y Mathew Orzel comenzaron a investigar sobre las consecuencias del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos, los pueblos indígenas de la Amazonía y sus territorios. Conocieron a quien era entonces el presidente de la principal organización que agrupa a la población de la selva, Alberto Pizango.

Con Pizango establecieron un vínculo de confianza que les permitió filmarlo junto a su familia a lo largo de la crisis socio-política desatada cuando el gobierno de García aprobó los decretos legislativos inconstitucionales que no fueron consultados con los indígenas de acuerdo al Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). 

Ante esa situación, estalló el conflicto y las organizaciones convocaron a un paro para exigir la derogatoria de las normas que atentaban contra la propiedad colectiva de la tierra y facilitaban la inversión privada en los bosques y el agua.

El film nos presenta una narración cronológica de los hechos que nos permite ser testigos de la situación y conocer los sitios amazónicos amenazados, las posturas de los dirigentes indígenas y las respuestas del gobierno de García. En él se intercalan entrevistas, reportes periodísticos de la época e incluso filmaciones propias sobre momentos cruciales del conflicto.

El documental, de 103 minutos, abarca ocho años de acontecimientos e incluye el desarrollo del juicio contra Pizango y otros 52 ciudadanos, indígenas amazónicos en su gran mayoría, algunos sin dominio del español. Un recorrido por la lucha en defensa de los recursos naturales que nos invita a preguntarnos ¿A quién beneficia la explotación de estos recursos? ¿A todos o a solo unos pocos?

Ocho años después

Hoy el problema está lejos de haberse solucionado. El Estado y las empresas no cesan en dirigir sus miradas al petróleo, la madera y el oro que hay en la Amazonía y la precaria situación de los pueblos indígenas que la habitan no ha cambiado. 

El contenido de los decretos legislativos que se dieron durante el gobierno de Alan García y que generaron el ‘Baguazo’ fueron siendo aprobados paulatinamente a través de sucesivos decretos y leyes en la gestión del ex presidente Ollanta Humala y ha continuado en la actual administración de Pedro Pablo Kuczynski. 

Mientras, y como casi siempre sucede, los familiares de los muertos de ambos bandos siguen reclamando justicia y llorando a sus muertos. 


6 de agosto de 2017

Vocabulario Fundamental. Olvido (13) Los lugares olvidados según Julia Clay y Geppe Monrós




¿Realmente abandonados?

Cada sitio tiene una historia, cada rincón guarda un secreto pero ¿qué pasa con ellos cuando la vida deja, aparentemente, de existir allí? Hoy presentamos un documental que busca dar sentido a aquello que a simple viste parece ya no existir dentro de las paredes. '¿Abandonado?' es un film dirigido por Julia Clay y Geppe Monrós que nos invita a la reflexión sobre lugares y edificios europeos que han caído en desuso.

Este documental propone un viaje por 24 países de Europa para explorar la belleza y la transformación que experimentan los lugares abandonados, la necesidad de utilizarlos y las diferentes maneras de hacerlo. Un repaso a su historia, sus cambios, su relación con el hombre o con el medio ambiente a través de vídeos, fotografías e imágenes de archivo.

Europa está llena de sitios y edificios supuestamente abandonados que en realidad no lo están, pues viven en un constante estado de transformación. Son lugares que esconden belleza, evocación y carga histórica. Los seres humanos tienen la capacidad para conservar, transformar y reutilizar estos lugares, reduciendo la presión del crecimiento urbano sobre el medio ambiente, preservando su patrimonio y dotándolos de una función nueva que les permita recuperar su identidad. 

'¿Abandonado?' refleja un viaje de 13 meses en una caravana por lugares abandonados, incluyendo diferentes momentos en el tiempo y diferentes culturas: desde bunkers y una central eléctrica abandonados en Albania, hasta palacios y una antigua base militar soviética de misiles nucleares en Ucrania; un hospital subterráneo abandonado y una base secreta de submarinos militares en la isla de Vis en Croacia; colegios, hoteles, discotecas y centros de ocio abandonados en la antigua República Democrática Alemana y así hasta alrededor de 1.000 espacios abandonados que visitaron en esta aventura en pos del olvido.

Este film ilustra cada sitio con vídeo y fotografías actuales junto con algunas imágenes de archivo para mostrar su evolución. Una forma de descubrir su capacidad de evocación y belleza, que actúan de punto de partida y como marco visual para contemplar, maravillarse y reflexionar sobre sus transformaciones sufridas después de que el último habitante humano se fue.

Además expone situaciones de ocupación, conservación, adquisición y recuperación, reciclado y reutilización de los mismos. Muestra la relación dinámica entre el hombre y esos lugares, junto con sus repercusiones medioambientales y socioculturales. Además presenta las opiniones, reflexiones y resultados del trabajo de diferentes personas y expertos implicados en la conservación o en la transformación de estos lugares olvidados pero en los que aún existe vida.  Una invitación a redescubrir los vestigios del pasado. 

4 de agosto de 2017

Estupor y Temblores (56) Terror en el paraíso

Introducción 

Hoteles de lujo, sitios culturales emblemáticos, famosos bazares, monumentos históricamente visitados por miles de personas hoy se ven expuestos a una realidad totalmente distinta... Porque los turistas europeos que los llenaban han desaparecido disuadidos, por ejemplo, por los atentados terroristas de las playas de Túnez (2015) y Egipto (2017) y del aeropuerto de Turquía (2016).  


El terrorismo y la desestabilización política han devastado el sector turístico de los países del sur del mediterráneo. La actividad turística de estos países, en caída libre, trae consigo el desplome económico de la región, la desestabilización social y la radicalización de sus ciudadanos. Una cruda realidad que se refleja en el documental que hoy presentamos del documental 'Terror en el paraíso' dirigido por el alemán Eberhard Rühle en el que podremos ver como la violencia extrema parece ir ganando la batalla.  

Terror en el paraíso

Durante varios años, el sol, la playa y el precio eran factores decisivos de los turistas europeos a la hora de elegir un destino para sus vacaciones. Túnez, Egipto y Turquía se convirtieron en ofertas de descanso y ocio que, incluso, iban mucho más allá de la temporada de verano. Sus playas, sus hoteles y sus lugares culturales emblemáticos fueron el acicate para que miles de occidentales los visitarán cada año.

Sin embargo, de unos años a esta parte, los ataques terroristas con el resultado de decenas de turistas europeos muertos han convulsionado la economía de estos países. "Hemos tenido que despedir a unos cuatrocientos veinte empleados en los últimos seis meses, más de dos tercios", asegura el director de un prestigioso hotel de el Cairo. "Estamos muy asustados. Como las cosas no cambien no sé qué vamos a hacer", dice uno de los despedidos de un hotel en Túnez.

Una sexta parte de los once millones de tunecinos viven de los ingresos derivados del turismo extranjero. La tasa de paro en las ciudades alcanza el 15%, pero en las zonas rurales la cifra asciende preocupantemente hasta el 50% entre la población joven. Y esta inestabilidad social se traduce en un radicalismo, que en muchos casos finaliza con el reclutamiento de estos jóvenes, para luchar con el Estado Islámico. "Quien reclutaba un yihadista para que fuese a Siria, recibía 20.000 dólares. El Yihadismo se convirtió en un negocio", afirma un experto en Ciencias Políticas y Terrorismo tunecino, en 'Terror en el paraíso'.

Turquía y Egipto también han sufrido el azote de una combinación de inestabilidad política, terrorismo y crisis económica. Todo ello ha espantando a los turistas. "Nosotros hemos sufrido mucho con el terrorismo", cuenta un guía montado en su camello frente a las pirámides de Gizah, desiertas de visitantes. "Esperamos que vuelvan, solo necesitamos una cosa, seguridad", dice otro, mientras navega sólo, en su falúa por el Nilo.

El sol, la playa y el precio eran los principales factores para elegir un destino de vacaciones pero ahora hay que sumar a esa lista el miedo al terrorismo..  Parece que el tiempo de los viajes sin preocupaciones es historia. 



3 de agosto de 2017

Vocabulario Fundamental. Océanos (17) El monopolio de los océanos

El monopolio de los océanos 

El documental 'El monopolio del océano' es una producción alemana de 2016 dirigida por Max Mönch y Alexander Lahl que indaga en cómo los países costeros han ido reclamando la propiedad de los océanos para ampliar el control sobre los recursos pesqueros, energéticos u estratégicos de sus costas o islas.

Actualmente se reconocen 200 millas náuticas de soberanía y aprovechamiento económico exclusivo, lo que lleva a países como China a emprender una disputa que implica a otros cinco países vecinos, ya que el país asiático se atribuye la soberanía de cerca del 90% del mar de China, por el que pasa anualmente un tráfico marítimo de 5 billones de euros en bienes y que se sospecha rico en recursos naturales.

En los últimos dos años ha acelerado la construcción y equipamiento de siete islotes artificiales, dotados ya de pistas de aterrizaje y sistemas de defensa. Con los países pujando por sus propios intereses la polémica está servida y así lo demuestra este documental.



El monopolio del océano

¿A quién pertenecen los océanos? Jurídicamente a todos los estados costeros se les concede una plataforma continental que alcanza las 200 millas náuticas como zona económica exclusiva pero un estado puede reclamar su plataforma continental geológica además de la jurídica, siempre y cuando pueda aportar datos que lo demuestren en un plazo de diez años. Este límite de tiempo desencadenó una auténtica carrera por los océanos del planeta y la mayor adjudicación de tierras de la historia. Es aquí donde entraron en juego la ciencia y los geólogos, que son ellos los que determinan dónde terminan el lecho marino o la plataforma continental, hasta dónde llega la soberanía de un estado en el océano.

Francia es uno de los países que encabeza estas reclamaciones. Gracias a su pasado colonial, controla islas en casi cada océano del mundo. Todas y cada una de las islas pueden crear su propia zona económica. Por ejemplo, la Polinesia Francesa, en el Pacífico, solo este grupo de islas le reporta a Francia 4 millones de kilómetros cuadrados.

Las islas son una carta triunfal en la partida por controlar los océanos del mundo. En los años 80, Gran Bretaña quería declarar el peñón Rockall, en el Atlántico Norte, como isla. Para reclamar el territorio marítimo circundante, debía demostrar que era habitable. El desembarco de Rockall casi le costó la vida al aventurero Tom McClean, que terminó poniéndose a salvo y permaneció en la roca 40 días. Consiguió convertir el peñón en isla para su país.

Okinotorishima, es la isla más meridional de Japón. Es una motita en la inmensidad del océano. Pero la zona marítima que aporta es más grande que el propio Japón. Una enorme expansión territorial, que conlleva derechos soberanos sobre la pesca y otros recursos naturales. Pero este territorio se perderá si desaparece el arrecife. Kayanne, es especialista en coral, y ha hallado un método para criarlos a gran escala y mantener con vida el atolón. Este hombre es la gran esperanza de Japón en la carrera por reclamar los océanos del mundo.




Cinco naciones que limitan con el océano Glacial Ártico se encuentran en plena pugna por ampliar sus derechos soberanos respecto al Polo Norte: Dinamarca, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Rusia. Todos quieren tanto territorio como sea posible. Se calcula que la zona contiene el 10% de las reservas petrolíferas del mundo.

La Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas, formada por 21 geólogos, decidirá quién será el propietario de los océanos. Pero, de sus 21 miembros, 19 provienen de países que han solicitado expansiones territoriales. ¿Cómo pueden ser objetivos cuando los intereses económicos y estratégicos están en juego? ¿Influyen los intereses nacionales en las decisiones de sus miembros?

18 de julio de 2017

Vocabulario Fundamental. Memoria (27) Laurie Anderson y 'Heart of a dog': vida, muerte y memoria en un hocico húmedo


"Conmovedora, dura y desasosegada (...) La directora no sólo compone una bellísima radiografía de la existencia (de cualquier existencia imaginable) sino que acierta a describir con una precisión que asusta el tacto del tiempo" Luis Martínez: Diario El Mundo

Nuestro documental de hoy es de los que honorizan cualquier web en la que se alojen. 'Heart of a dog' es un multipremiado y cautivador trabajo de la artista Laurie Anderson (una de las figuras icónicas del underground en la Nueva York de los años setenta), un intimista diario narrado con su mesmerizante voz mientras va desgranando las memorias de su vida tras la muerte de su marido (Lou Reed, apenas mencionado pero sí presente en su desgarro), de su madre y de la auténtica protagonista junto a ella misma del filme, su perra Lolabelle.

Anderson utiliza, muy a lo Chris Marker, distintas herramientas formales como vídeos caseros, montajes de animación, grabaciones de la New York post-11S o incluso una cámara colocada en la cabeza de Lolabelle para mostrar la perspectiva perruna, además de una excelente soundtrack, medios que utiliza para reflexionar sobre la vida y la muerte, la superación de la pérdida, la soledad, la memoria, el amor y sus fantasmas, el lenguaje y por supuesto sobre su relación con Lolabelle, en otro 'human meets animal' de los que inspiran una de nuestras etiquetas.

Sueños, fantasías de la infancia o teorías filosóficas y políticas se despliegan poéticamente 'en la armonía de una canción constante' para conformar una obra de arte trascendental en el mejor sentido de la palabra, 75 hipnóticos minutos para ser vistos en repetidas ocasiones pues siempre se sale de su visionado impregnado de emoción, lirismo y sabiduría, siendo un poco mejor persona. Advertidos quedan. 





Los fantasmas de Laurie Anderson



Ahí está la artista Laurie Anderson (Glen Ellyn, EE UU, 1947), sentada en la terraza con vista al mar, en el Lido veneciano, bebiendo un té con leche. El viento helado del norte vuelve tímidos los rayos del sol. Toma la taza con la dos manos, como para calentarse. Ahí está Laurie Anderson, en vaqueros y camisa a cuadros de franela, serena y liberada del dolor, tras la muerte de su marido, Lou Reed, ocurrida en 2013. Ahí está Laurie Anderson, compitiendo por el León de Oro con su nueva incursión cinematográfica: Heart of a Dog, dedicada al fallecimiento de su perra, Lolabelle. 

Un diario muy íntimo para superar un tema duro de digerir, como suele ser la pérdida de quienes amanos y que cuando ya no están entre los vivos se convierten en fantasmas. La dirección de Anderson es inimitable: abundan las metáforas y evita caer en formulaciones simplistas: mezcla animación, imágenes, efectos visuales y vídeos caseros de la infancia con su voz omnipresente en off y su música, del violín a la electrónica. El material reunido por Anderson fluye en una estructura visual y sonora muy estimulante. La cinta fue muy bien acogida entre quienes madrugaron el miércoles para verla.



La película debió ser el medio para explicar el sentido de la vida. Sin embargo, Anderson quiso cambiar de registro y más bien ha contado la experiencia personal tras el fallecimiento de su querida Lolabelle, su madre y, por último, su marido, Lou Reed. “Finalmente he podido llevar al cine una idea que rondaba en mi cabeza desde hace mucho tiempo: he querido contar por qué la muerte puede ser hermosa, dolorosa y al mismo tiempo espectacular. He llegado a creer que la muerte es la realización del amor”. Anderson se inspira en el Libro tibetano de los muertos, según el cual la muerte dura 43 días y después de tal periodo surge la reencarnación. El resultado es el diario más complicado de su vida. “Es un filme íntimo y difícil. Quiero dejar claro que, no hay por qué estar triste si no hay un verdadero motivo para estarlo. Hay gente que sí tiene motivos para estar triste, como los prófugos que están llegando a Europa. Pero si no reconoces la tristeza no puedes superarla. No es bueno estar siempre triste y con la cara larga. Es por eso que también utilizo el humor para hablar de un tema que te toca tan fuerte”.



Laurie Anderson había conocido el rumor de la muerte cuando era una chiquilla de 12 años. En una de las escenas, el filme retrata una adolescente vivaz, que intentaba ser siempre el centro de la atención. En esas estaba, haciendo piruetas en una piscina, cuando algo salió mal. Despertó en el hospital. Los médicos le dijeron que no volvería a caminar nunca más. “De noche, me ponía muy triste al escuchar el llanto de los niños agonizantes. Y las enfermeras no les consolaban”, narra la voz en off de Anderson. La cinta está llena de reflexiones filosóficas y frases lapidarias. “El poder de la palabra es tan importante como el de las imágenes. Trato de crear imágenes através de las palabras y representaciones. Quiero provocar una reacción más que explicar algo”.



Hay mucha poesía visiva en Heart of a Dog, un proyecto muy coherente con la producción artística de Anderson, que inició tocando el violín, para más adelante graduarse en escultura en la Columbia University de Nueva York, la ciudad donde se convirtió en una figura pionera de la escena artística, a partir de los setenta y ochenta. La cinta inicia con una secuencia de un sueño recreado, en el cual Anderson describe su apego casi maternal con la peluda Lolabelle. Todo aparece ilustrado con dibujos creados por la pionera del performance art. Y conforme avanza la narración, confiesa los extraños conflictos que probó tras la muerte de su madre. “No sabía cómo decirle que la quería. Hay que pensar muy bien lo que decimos antes de que un ser querido nos deje, a pesar de los remordimientos. La despedida de mi madre fue durísima: era una persona muy formal” ¿Y qué le dijo a Reed antes de que falleciera? Por un momento la conversación se ve casi saboteada por el silencio. Luego responde: “Mientras moría, lo tenía entre mis brazos. Logré caminar con él hasta el fin de sus días. Y pensé que la muerte es la realización del amor”.



Anderson y Reed se conocieron cuando ambos eran ya mayores y artistas reconocidos. El flechazo fue instáneo: sucedió en un concierto, en Alemania, en 1992. Desde entonces no se separaron más, hasta la muerte de Reed, 21 años más tarde. Fueron amigos, amantes, colegas… La “liberación del amor” de la que Anderson habla en el filme es un homenaje a su querido Lou. Cuando aparecen los créditos finales se escucha de fondo Time Turing Around, un modo sútil de reafirmar la historia personal y que el fantasma de Lou Reed está más vivo que nunca.

30 de junio de 2017

Vocabulario Fundamental. Arquitectura y vivienda (7) Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura

'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura'

Jujol fue el principal colaborador de Gaudí y su trabajo se puede ver en la fachada de la Casa Batlló, los balcones de la Pedrera o los bancos del Parc Güell de Barcelona pero su aportación no ha sido reconocida de la misma manera. ¿Eclipsó Gaudí la carrera de Jujol? ¿La descubrió? ¿La influyó?. 'Imprescindibles' analiza el trabajo de ambos junto y partir del testimonio de expertos en arquitectura y estudiosos jujolianos y gaudinianos, se da a conocer lo que ambos representan para la arquitectura catalana.

El documental 'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura', dirigido por Luis Campo Vidal, tiene como hilo conductor la comparativa entre estos dos referentes del Modernismo catalán. Dos genios coetáneos que desarrollaron lenguajes propios y únicos (llamados 'gaudiniano' y 'jujoliano'), al margen de las corrientes estéticas. Dos mentes brillantes que colaboraron en las obras más emblemáticas, entre ellas, Casa Batlló, Pedrera, Parc Güell, Colonia Güell y la Sagrada Familia y que anticiparon el camino de la arquitectura moderna.
Este film descubre las obras más destacadas de Jujol en solitario, algunas prácticamente desconocidas hasta ahora: la Casa Bofarull, el Teatre Metropol, Can Negre, la Torre de la Creu, Vistabella, Can Camprubí (la Casa de las Rosas), Mas Carreras, en la Colonia Güell, Església del Pi, Bellesguard… Así hasta 20 edificios y trabajos hechos por el artista tarraconense. 

El documental recorre Barcelona, Sant Joan Despí y Tarragona, e incluye testimonios de expertos como Josep María Jujol (junior), los arquitectos Josep Llinàs y Oriol Bohigas; el artista y filósofo Perejaume; Juan José Lahuerta, jefe de colecciones del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña); Carlos Flores, arquitecto e historiador; Montserrat Duran, historiadora de Arte y Archivera de Sant Joan Despí; Toshiaki Tange, arquitecto y presidente del Centre d’Estudis Gaudinistes, y la dibujante Pilarín Bayés.

Les dejamos ahora con esta visita guiada en formato documental para disfrutar de un recorrido por las marsvillosas obras de Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura.
    

27 de junio de 2017

Eterno Bob Dylan (6) / Music kills me (14) Dylan, la vida y la carretera

Alfonso Rodríguez, dylanita de corazón y buen amigo del Juez Roy Bean, nos ha escrito este lúcido artículo sobre la vida y obra musical desde finales del siglo XX de ese extraordinario y complejísimo ser humano planetariamente conocido como Bob Dylan. Abarca su análisis las dos últimas décadas, desde el magistral 'Time Out Of Mind' publicado en 1997 hasta 'Triplicate', lanzado a finales de marzo de este mismo año. Completamos su artículo con la decimocuarta playlist de nuestra serie 'Music kills me' con 30 de sus mejores canciones en esta última etapa y de propina dos conciertos enteros, uno del 98 y otro de 2009, de su Never Ending Tour. ¿Alguien da más y mejor? Puro disfrute, puro Dylan. 


Bob Dylan, la vida y la carretera 

Cuando uno se dispone a abordar unas líneas sobre Bob Dylan ha de hacerlo con un enorme respeto. Bob Dylan a sus 76 años, sigue siendo una de las figuras de la música popular más importantes del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI.

Se han escrito miles de páginas a fin de descifrar su vida y su obra, pero la naturaleza y dimensión del personaje es de tal envergadura y misterio, que solo la historia y el paso del tiempo podrán calibrar la verdadera importancia de este gigante de la cultura moderna. ¿Quién es Bob Dylan?

En todo caso, con los datos que tenemos, si que podríamos afirmar dos aspectos de forma nítida. Uno es que Bob Dylan cambió el curso de la historia de la música moderna y otro es que es un personaje enormemente enigmático y lleno de complejidad.

Abordar a Dylan significa abordarlo desde la actualidad, desde su obra contemporánea y más reciente. Es mito y leyenda de la música moderna, pero es a la vez un artista con plena vigencia que desarrolla una actividad incansable y de una calidad incontestable. Una actividad centrada sobre todo en la publicación de discos nuevos y en las actuaciones en directo.

Desde mediados de los años noventa, momento en el cual su carrera después de unos años de cierta opacidad creativa emerge de nuevo con fuerza, Dylan ha publicado varios discos soberbios: Time Out of Mind (1997), Love And Theft (2001), Modern Times (2006), Together Through Life (2009), Tempest (2012), Shadows in the Night (2014), Fallen Angels (2015) y Triplicate (2017).

Time Out of Mind es oscuro, siniestro, cercano a la muerte; baladas sombrías y envolventes; quizás las más oscuras baladas que haya compuesto e interpretado nunca. Piezas, según ha declarado el autor, que fueron fundamentales para poder continuar en la carretera y seguir ofreciendo conciertos, pues insuflaron a los shows de una nueva vitalidad y carácter. Por esta obra le fueron otorgaron tres premios Grammy, y supuso sin duda un relanzamiento importante de su carrera. El disco ha de ser escuchado de principio a fin, pues todas las canciones son verdaderas perlas.

'Love and Theft', 'Modern Times' y 'Together through Life' se desarrollan sobre unas bases y patrones similares. Estos discos son una inmejorable revisión de lo que es, ha sido y será siempre la música tradicional norteamericana en todas sus expresiones. El oyente, a lo largo de estos tres discos se sumergirá, sin quererlo, en las profundas aguas del blues, el rock and roll, el swing, el jazz, el folk, el folk rock, el country. Es decir, en buena parte de los estilos musicales de la música de los EE.UU en el siglo XX. A la vez que nos conduce por esos románticos territorios con una originalidad y una elegancia a la altura de su grandeza, el genio, se saca de la chistera tres joyas para enmarcar, y que son, para quien suscribe,: “Misissippi”, “Working Man Blues” y “I Feel A Change Comin' On


Tempest” es una vuelta al rock de siempre, sin perder las raíces, puesto que en el disco sigue habiendo buenos blues de carretera y folk – rock, los dos estilos centrales y que definen a Bob Dylan. Como siempre ocurre con todos sus discos, enormes canciones y alguna perla, en este caso hay dos: “Long And Wasted Years” y “Soon After Midnight”.

Shadows in the Night” y “Fallen Angels” son dos discos en donde Bob Dylan no es autor de ninguna canción, algo insólito en su carrera, sin duda. Son interpretaciones de canciones “standards” clásicas americanas interpretadas entre otros artistas por Frank Sinatra. Es un homenaje al cancionero americano de mitad del siglo pasado. Canciones qué escuchó en su niñez, en la radio, y que ahora rescata.

Al editar estos dos discos Dylan nos hace un inmenso regalo. Nos pone sobre la mesa canciones que estaban ya olvidadas y que son de una belleza única. Lo hace sin estridencias, sin magnificarlas y sobre todo respetando su esencia y su alma. Con una instrumentación muy básica y una voz triste y susurrante, Dylan nos desnuda estas canciones y nos las presenta tal cual son. Creo que si Frank Sinatra levantase la cabeza estaría orgulloso al escuchar las grabaciones revisadas.

Recientemente ha salido a luz el álbum “Triplicate”, un triple CD que continua en la estela de los discos anteriores. Nada más y nada menos que treinta nuevas interpretaciones de canciones americanas antiguas e interpretadas de manera sencilla y cuidadosa. “Triplicate” continúa exactamente en la estela de “Shadows in the Night” y “Fallen Angels”. Sin alardes de ningún tipo, y sin arriesgar lo más mínimo, Dylan y su banda nos introducen en el universo americano de los años 40 y 50. A propósito de “Triplicate”, en una reciente entrevista Dylan declaró:

"Estas canciones son para el hombre de la calle, la gente común, estas canciones no están escondidas tras un muro o en el fondo del mar, están ahí afuera, cualquiera puede encontrarlas. Son verdaderas. Son liberadoras". 

Resulta realmente conmovedor escuchar estas canciones en el crepúsculo del día, o al anochecer… Estas canciones son un reencuentro con los tiempos pasados, de la mano de un personaje que ha querido rendir un sincero y sentido homenaje a la gran música, a la música que nunca deberíamos olvidar.

Bob Dylan vive en la carretera desde 1988 y hasta la actualidad. Fue en aquellos años de finales de la década de los ochenta cuando decidió que dedicaría su vida a interpretar su música por todos los rincones del planeta. Desde entonces viene ofreciendo más de un centenar de conciertos al año a lo largo de todo el mundo, lo que equivale a decir que está de gira unos nueve meses al año, algo inédito en un músico que podría vivir de las rentas, como hacen muchos otros semejantes de su generación. De este modo, su figura queda engrandecida enormemente.

Una noche tras otra sale al escenario y ofrece su obra para el mundo entero. Toca con la banda y se va hacia el siguiente punto en su autobús de gira, así un día tras otro, sin fin. 'The Never Ending Tour' (La Gira Interminable), así la ha denominado.

Casi se podría afirmar que vive como un nómada, alejado totalmente de los lujos, de la fama y de las estridencias de las que se rodea cualquier estrella del rock. Bob, aún siendo una de las personas más conocidas del mundo vive en permanente huida hacia delante y alejado de los focos de atención.

Sus shows son sobrios y minimalistas, el escenario elegante y bien decorado, sin luces llamativas ni por supuesto pantallas gigantes; su actitud y relación con el público es fría, distante y carente de la más mínima concesión en cuanto a la interacción con la audiencia se refiere. Con esta manera de proceder tan políticamente incorrecta, y que tantas críticas le origina, Dylan consigue una cosa que es fundamental para un verdadero músico: poner el foco de atención exclusivamente en su obra, no en su persona. ¿Hay algo más digno y noble en ello?

Este estilo de vida nómada, cubriendo millas y kilómetros sin cesar y ejerciendo incansablemente su oficio de músico itinerante, podría ser una herencia de Kerouac y de los beatniks. Bob Dylan parece en realidad un beatnik, podríamos estar en realidad ante el último beatnik vivo. Es un heredero directo de Kerouac, Ginsberg, Corso. Es heredero de los trenes de carga, de las autopistas, de los autostopistas que recorrían EE UU de costa a costa, de los vagabundos sin rumbo, de los moteles en mitad de la noche, de Nueva York. Es un heredero de toda esa iconografía americana que tan bien presenta Jack Kerouc en su soberbia obra “En el camino”.

A menudo se asocia a Dylan con el movimiento folk del Greenwich Village de Nueva York de principios de los años sesenta, y obviamente allí estaba él, y formó parte de aquel movimiento y se benefició de ello, pero su espíritu, probablemente por encima de todo sea el espíritu de un beatnik, quién sabe.

Bob Dylan y su banda de gira, han presentado habitualmente un repertorio basado, de una parte en sus clásicos y de otra de canciones de los nuevos discos, algunos de los cuales son absolutamente soberbios, como se ha dicho antes.

Durante aproximadamente los 15 primeros años de esta eterna gira (es decir de 1988 a 2002) se acompañó, al cantar, y durante todas las noches, de la guitarra. Unas veces eléctrica y otras acústica. Como guitarrista acústico es bastante clásico y acertado y como guitarrista eléctrico toca de manera algo desigual, pero con estilo muy autentico y peculiar.

Durante ese periodo de tiempo empezó a tocar frecuentemente la guitarra solista, a menudo perdiéndose en interminables solos eléctricos, generalmente de blues. Siempre ha tenido fama de mal guitarrista, pero cuando uno se pone grabaciones de esos años verá que para nada es así. En esos años la banda llegó a tener durante muchas noches hasta tres guitarristas eléctricos con el propio Dylan, creando una atmósfera fuerte y atronadora, puro rock.

A partir del año 2003 la guitarra pasa a un segundo plano, hasta casi desaparecer. Dylan comenzó a utilizar, para acompañarse, primero un órgano, y después, como ocurre en la actualidad un piano de cola. Hay que decir que Dylan fue antes que nada un pianista de rock and roll. Antes de ser un guitarrista y cantante folk era un pianista que tocaba en las bandas de su escuela.

Así pues, cuarenta años después, el rockero recupera el teclado como instrumento principal y con ello la sonoridad de las canciones y de la banda cambia por completo, ganando en claridad y limpieza. Sentado al piano, sus blues nunca han sonado mejor que en la actualidad.

Tanto con la guitarra eléctrica como con en el piano toca básicamente siguiendo líneas melódicas basadas en tresillos, lo cual insufla a las canciones de una dinámica muy poco ortodoxa, provocando el que las piezas queden algo alejadas de su esencia original, causando muchas veces perplejidad entre la audiencia.

El público más ortodoxo y nostálgico y que va a un concierto del bardo pensando en que escuchará las canciones tal cual figuran en los discos, muchas veces sale decepcionado de los shows, porque las canciones a veces son difícilmente reconocibles. Para un músico que gira permanentemente es importante alterar las piezas e incorporar nuevos elementos armónicos que las renueven. He ahí la virtud del propio músico.

En la actualidad Dylan está haciendo más que nunca una fervorosa defensa de su obra actual. Su repertorio se está centrando, en la interpretación de las canciones clásicas americanas de sus dos últimos discos con algún que otro guiño hacia al pasado, y su figura está adquiriendo tintes de "crooner". El set – list suele ser siempre repetitivo y compuesto de los mismos temas (algo novedoso pues seña suya de identidad siempre había sido alterar noche a noche los repertorios), quizá por ésta razón los conciertos que ofrece en la actualidad son los más impecables que haya ofrecido nunca.

El 13 de octubre de 2016 tuvo lugar un hecho histórico y es que Bob Dylan fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Que el premio Nobel de Literatura 2016 se otorgara, por primera vez, a un rockero, levantó una gran controversia en todo el mundo de la cultura. Un verdadero terremoto, para asombro de muchos. Grandes literatos han puesto en tela de juicio esta decisión, mostrando en algunos casos un absoluto y sorprendente desconocimiento acerca de la obra de autor de “Like a rolling stone”.

La realidad es que una parte central en la creación artística de Dylan gira en torno a las letras de las canciones, que son verdaderos y bellos poemas, poemas como los que en su tiempo hicieron Homero, Rimbaud o Garcia Lorca, pero con un valor añadido, esto es, su adaptación y encuadre en una cultura y entorno musical. 



El encajar un poema dentro de una melodía y conseguir resultado armonioso es una disciplina denominada “composición de canciones” y es un arte absolutamente sublime, y que se reconoce por primera vez nada más y nada menos que por el Premio Nobel de Literatura, otorgándose al más importante compositor de canciones del mundo, Bob Dylan.


“La noticia sobre el Premio Nobel me dejó sin palabras”, “¿Quién podría soñar con algo así?”, señaló. Es el triunfo del rock, la vida y la carretera.


Music kills me (14) Dylan, la vida y la carretera

1. Mississippi (Love and Theft, 2001)
2. Workingman's blues #2 (Modern times, 2006)
3. I feel a change comin' on (Together through life, 2009)
4. Not dark yet (Time out of mind, 1997)
5. Long and wasted years (Tempest, 2012)
6. If you ever go to Houston (Together through life, 2009)
7. Love sick (Time out of mind, 1997)
8. That lucky old sun (Shadows in the night, 2015)
9. Beyond here lies nothin' (Together through life, 2009)
10. Standing in the doorway (Time out of mind, 1997)
11. High water (for Charley Patton) (Love and Theft, 2001)
12. Spirit on the water (Modern times, 2006)
13. These foolish things (Triplicate, 2017)
14. Million miles (Time out of mind, 1997)
15. Soon after midnight (Tempest, 2012)
16. Trying to get heaven (Time out of mind, 1997)
17. Forgetful heart (Together through life, 2009)
18. The night we called it a day (Shadows in the night, 2015)
19. Make you feel my love (Time out of mind, 1997)
20. Life is hard (Together through life, 2009)
21. I could have told you (Triplicate, 2017)
22. Rollin' and Tumblin' (Modern times, 2006)
23. This dream of you (Together through life, 2009)
24. Duquesne whistle (Tempest, 2012)
25. Lonesome day (Love and Theft, 2001)
26. Pay in blood (Tempest, 2012)
27. Once upon a time (Triplicate, 2017)
28. Nettie Moore (Modern times, 2006)
29. Stay with me (Shadows in the night, 2015)
30. My one and only love (Triplicate, 2017)